Juan Martin Hsu: “Me interesan quienes viven entre mundos”


Durante años, Juan Martín Hsu construyó una filmografía atravesada por las migraciones, las identidades desplazadas y las personas que habitan entre culturas. Desde La Salada hasta La luna representa mi corazón, sus películas buscaron acercarse a experiencias que rara vez ocupan el centro del relato argentino. En Los caminantes de la calle, su nuevo largometraje, vuelve sobre esos temas desde un territorio diferente: el thriller policial. Inspirada en hechos reales, la película se sumerge en una investigación sobre mafias chinas en Mendoza y encuentra en el cine de género una herramienta para explorar cuestiones más profundas vinculadas a la familia, la pertenencia y la violencia. Hsu: “Lo primero es porque mi familia y yo somos parte de la comunidad china en Argentina. Yo nací en Buenos Aires porque mis padres son chinos taiwaneses. Las historias y sentimientos de los personajes que se cuentan en parte son propias y otras de conocidos, y hasta de los propios actores. Al contar estas historias a través de las experiencias migrantes, personales por un lado y a su vez generales, dan lugar a lo particular. Creo que desde ese lugar uno puede lograr empatizar con estos personajes y reconocer al Otro desde un punto de vista nuevo”.

—La película mezcla thriller policial con drama migrante de una manera muy orgánica. ¿Qué te interesaba explorar de ese cruce entre género y experiencia migrante?

—En mis películas anteriores, La Salada y La luna representa mi corazón, trabajé la idea de la experiencia migrante desde diferentes maneras de narrarlo. Esta vez tocó el thriller policial, en parte porque me gustan mucho las películas policiales del cine hongkonés de los años noventa y principios de los dos mil. Pero lo que más me atrajo tenía que ver con mi propia historia sobre el asesinato de mi padre, un suceso que presencié de niño y sobre el que nunca supe por qué pasó. En La luna representa mi corazón abordé este tema en búsqueda de respuestas que nunca aparecieron, así que Los caminantes fue una manera poética de encontrarlas.

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—Las escuchas telefónicas y el uso del cantonés generan una sensación muy particular sobre cómo circula el poder dentro de las mafias. ¿Cómo fue construir ese universo sonoro y lingüístico?

—Fue, en parte, el punto de partida de la película. Cuando leí sobre esta investigación en los diarios, lo que más me llamó la atención fue el tema de las escuchas telefónicas grabadas en un dialecto chino. Me imaginaba esos momentos donde un fiscal o un policía escuchaba sonidos inentendibles y detrás de ellos estaban las respuestas para avanzar con la investigación. Por eso la idea de que un policía y traductor chino entrara en la historia para darle sentido a esos sonidos me parecía un juego de interculturalidad interesante para explorar.

—¿Sentís que hay una continuidad entre tus películas?

—Sí, totalmente. La continuidad para mí se da desde mi historia personal, desde la experiencia vivida y compartida con otros. La historia de mi familia y mis padres, la migración, el exilio, la muerte. Convivo día a día con ellas y son parte de mi trabajo como director y guionista. Son esas historias que se me cruzan las que me interesan y llaman la atención.

—¿Qué descubriste durante la investigación que más te impactó personalmente?

—Lo que más me impactó son las falsas esperanzas que aparecen en estas víctimas. Parten de su país dejando su hogar con la esperanza de un futuro mejor pero que resulta siendo todo lo contrario.



Fuente: www.perfil.com

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